“Desde fuera el aliento de la lluvia humedece la oscuridad. De vez en cuando el grito de la parturienta acalla el tamborileo de las gotas sobre el techo de palma. Alguna traba le han puesto para que el hijo no salga derecho. Hasta la comadrona se desconcierta al comprobar que sus codos apoyados sobre la matriz no consiguen expulsarlo. Abandona el cuarto y la cocina, rodeada de viejas parinderas, desahoga sus conjeturas:- No cabe duda de que el blanco Valencia le está velando un “santo en cruz” para ahogar su propio hijo antes de que nazca, todo por que lo tuvo con una negra.”
“Los policías apuntaron hacia la llama, los dedos trabados en el gatillo. Les sería imposible fusilar dos veces al “Diablo”.”
MANAUEL ZAPATA OLIVELLA. El Fusilamiento del Diablo, 1.a ed., Bogotá, PLAZA & JAMES Editores Colombia Ltda, 1986, p. 10 – p. 209.
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